Epilogo

¿Qué tanto puedes creer lo que siempre te contaron de pequeña? ¿Donde te puede llevar la curiosidad? ?Qué estas dispuesto a arriesgar por conocer la verdad? ¿Qué puede pasar? ¿Cómo te sientes cuando toda tu vida es una mentira? ¿Puedes confiar en alguien?

jueves, 12 de septiembre de 2013

Capitulo 2

La mañana transcurrió normal, aburrida como siempre, los mismos idiotas de siempre que quieren hacerse los graciosos, las mismas charlas… Si no fuera por Alex esto seria un completo infierno. Somos amigos desde que yo me mude a casa de mi abuela a los 6 años, mis padres habían tenido un accidente, y yo fui la única que sobrevivió… o eso es lo que me contaron, yo no me acuerdo de nada de cuando era pequeña, mi primer recuerdo es estar en el hospital y ver a mi abuela Nana ir a buscarme y decirme que tenia que ir con ella que mis padres habían fallecido en un accidente… Yo no sabia que hacer, que decir, donde ir, ella es la única pariente que me queda, no había tenido mucho roce con ella, según me dijo… Pero no tenia mas remedio, era ella o una casa de acogida. Cuando me instale en casa de la abuela no tenia nada, así que mi único equipaje era un oso de peluche. Cuando llegamos a la casa ella me dijo donde estaban las habitaciones, la cocina, el salón, el patio, mi habitación, la suya… y un ático que me dijo que jamás de los jamases podía entrar, nunca me dijo el porque, ni yo le pregunte. Luego de eso recuerdo que me llevo a un centro comercial, a comprarme ropa, muebles, libros, todo lo que se me antojara… yo era una niña muy callada, así que ella compro lo que pensaba que me gustaría. Cuando llegamos a la casa vi un niño rubio en la entrada de la casa de al lado, lo salude y el vino a mi.
-Hola, yo soy Alex ¿y tu?
-Natalia.
-Que nombre mas bonito, encantado –y me tendió la mano, yo se la tome un poco extrañada –¿Eres nueva verdad?
-Si, me acabo de mudar con mi abuela.
-¿Y tus papas?
-Murieron.
-Valla lo siento mucho –me dijo abrazándome, yo me quede un poco extrañada sin saber que hacer, con los brazos colgando.
-Gracias –fue lo único que se me ocurrió decir.
-Si no tienes amigos podemos serlo ¿quieres?
-Bueno, vale –no sabia que contestarle, solo se me ocurrió aquello.
Se que no era muy expresiva, emotiva, ni amable, pero que quieren acababa de perder a mis padres y no tenia memoria de nada de mi pasado…
Una señora salio de la casa de mi nuevo amigo. –Alex! Hijo vamos la comida esta lista.
-Voy mama! Me tengo que ir, luego puedes venir a jugar o ir yo si quieres.
-Vale como tú quieras.
-Bueno pues nos vemos luego Natalia –y me dio un abrazo.
-Hasta luego Alex –dije cuando se alejaba.
Volví a la casa de la abuela, ella estaba guardando unas bolsas de la compra en la cocina. Yo entre callada, cerrando la puerta al entrar.
-El chico vecino, Alex, quiere ser mi nuevo amigo ¿puede serlo?
-Claro cariño –me dijo la abuela con una sonrisa y tocándome la cabeza. –Es bueno que tengas amigos. Mañana iré a escolarizarte en un colegio cerca de casa ¿vale?
-Vale –le respondí mientras miraba como guardaba las cosas -¿puedo ir a mi habitación?
-Claro cariño, ve, ponte cómoda, descansa. Yo iré luego a guardad tu ropa nueva, y mañana llegaran los muebles de tu habitación ¿de acuerdo? Si necesitas algo me lo dices.
-Si abuela –dije mientras subía las grandes escaleras de madera que llevaban a mi habitación.
Una ves dentro mire a todos lados, las bolsas con mi ropa nueva, y mi cama con las sabanas nuevas rosa, y una almohada, destape un poco la cama y me introduje en ella haciéndome una bola abrazada a mi oso. Intentaba recordar la cara de mis padres, pero no podía, supongo que es como dicen los médicos, que mi cerebro borra los recuerdos traumáticos… pero ¿toda mi vida anterior también? Era extraño.
Cuando tenia 10 años la abuela me regalo un canario, era precioso, amarillo llamativo, cantaba muy lindo, me encantaba mi pajarito. Un día estaba jugando con Alex con una pelota en mi habitación, cuando miro la jaula y me dijo –Oye Natalia ¿Qué le pasa a tu pájaro?
Fui corriendo a ver, y lo vi en el suelo de su jaula sin moverse, con el cuello doblado, fui a buscar a la abuela y le dije –Nana mi pajarito no se mueve.
Ella fue conmigo a mi habitación, lo vio en la jaula y dijo –Natalia, cariño, tu pajarito a muerto, no se porque fue pero hay que enterrarlo.
Bajamos al jardín donde entre Alex y yo hicimos un hoyo lo bastante profundo para meter una caja de zapatos con mi pajarito dentro. La abuela metió la caja y entre los tres cerramos la tumba. La abuela se metió en la casa, yo me quede sentada de rodilla al lado de la tumba, y Alex a mi lado. Se levanto, pero yo le agarre del pantalón.
-No te vallas, no me dejes tu también, todos me dejan, todo lo que quiero acaba mal ¿tan mala niña soy?
-No! –Dijo mientras se bajaba rápido y me rodeaba desde atrás con los brazos -No digas eso Nat, tu eres una niña muy buena.
Aquello debo decir que me ayudo bastante, el saber que no estaba sola, que al menos me quedaba mi abuela y Alex, mi mejor amigo.
Desde siempre Alex y yo hemos ido juntos a todos lados, a las mismas clases, nos lo contábamos todo, hacíamos todo juntos…Era como un hermano para mi.
Hace un año el se fue de vacaciones de verano a un campamento, dejándome sola, yo no fui porque solo era de chicos, ese verano fue algo extraño para mi, mi abuela me regalo un portátil por mi cumpleaños, y me pasaba todo el día en el, escuchando música, viendo series, leyendo, escribiendo… Hasta que un día entre a un chat donde conocí a dos chicos con los Nicks de Crow y Ángel, y una chica con el Nick de Stella. Ellos formaron a ser muy buenos amigos míos en el Chat. Me entendían, tenían gustos parecidos a los míos, música, cine, programas… Jamás nos dimos los nombres reales, ni los preguntamos, yo me busque el Nick de Black Cat (me parecía gracioso jaja).
Alex volvió de sus vacaciones, me contó todo lo que había echo, aprendido, divertido… pero que lo único que le faltaba había sido yo.

Cuando hubo acabado las clases los dos nos dirigíamos a casa con nuestros medios de trasportes, Alex paro en su casa, nos abrazamos y despedimos.
-Luego te llamo para ver como llevas el estudio ¿vale?
-De acuerdo, cuando quieras –dije mientras iba hacia la casa de la abuela, no se porque pero no podía decir que era mi hogar, si, vivía allí, pero no lo sentía mi hogar.

Cuando llegue a los escalones de delante de la casa y me quite los patines sustituyéndolos por mis zapatillas, entre en la casa y como siempre la abuela no estaba, estaría trabajando, como de costumbre. Entre y fui directa a las escaleras, subí solté mis cosas en mi habitación, y volví a bajar a prepararme algo de comer. Al bajar por las escaleras vi que la puerta hacia el patio estaba abierta, iba a cerrarla, cuando note que estaba bastante fría, cosa que me extraño porque no hacia frío, al tocarla sentí un escalofrío por la espalda, mire fuera unos segundos, y vi como la forma de una persona al lado del abeto, al lado de la tumba de mi pajarito.